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martes, 21 de abril de 2026

 

LA SALUD Y LA SEGURIDAD SOCIAL ENTRE LA INEPTITUD Y EL ABANDONO

 

El Ecuador asiste, entre la indignación y la impotencia, a un espectáculo de indolencia gubernamental que raya en lo criminal. Mientras el sistema de salud pública se desmorona y los pacientes en los hospitales enfrentan el hambre —literalmente, por la falta de una merienda básica—, el Ejecutivo persiste en una hoja de ruta marcada por el desconocimiento y la desconexión total con la realidad de sus ciudadanos.

 

La designación de María José Pinto como encargada de carteras tan críticas como la Salud —sumado a la construcción de bibliotecas y la propia gestión vicepresidencial— no es solo un error administrativo; es una bofetada a la técnica y a la ética pública. ¿Cómo se justifica enviar a una funcionaria sin formación ni trayectoria en el complejo mundo sanitario a un "viaje de observación" en España, mientras en los hospitales de Quito y Guayaquil los médicos deben pedir caridad para alimentar a sus pacientes? Este turismo diplomático, financiado con fondos que deberían estar comprando gasas y sueros, es la prueba de una gestión que prefiere la foto internacional a la solución local.

 

El diagnóstico del sistema es de pronóstico reservado, pero las causas son claras: ineptitud y desidia. No es solo falta de dinero; es una gestión que prioriza el recorte bajo el eufemismo de la "duplicidad de funciones" para desvincular a profesionales que son el último aliento de un sistema agonizante. Se despide a quienes curan, mientras se mantiene una burocracia dorada que viaja para "conocer modelos" que jamás se implementarán por falta de voluntad política.

 

Y en el fondo aparece la sombra del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS). La asfixia financiera, la deuda impagable que el Estado se niega a honrar y la parálisis de los prestadores externos sugieren un plan macabro: quebrar la seguridad social desde adentro para justificar su desmantelamiento. La población no solo está abandonada; está siendo despojada de su derecho más básico a la vida.

 

Hoy, la pensión jubilar —ese derecho sagrado ganado con décadas de esfuerzo— ha dejado de ser una certeza para convertirse en un "limbo" angustiante. El Estado no solo se niega a cancelar la millonaria deuda histórica con el IESS, sino que su inacción está empujando al sistema hacia un punto de no retorno.

 

Para el jubilado actual, la realidad es cruel: servicios de salud colapsados y farmacias del Seguro Social vacías. Pero para el trabajador que hoy tiene 55 o 60 años, el panorama es aterrador. Se les exige seguir aportando a un sistema que el propio Gobierno está dejando morir por inanición. La estrategia parece clara: quebrar la confianza en lo público para que el ciudadano acepte, por cansancio, la pérdida de sus conquistas sociales.

 

Presidente Noboa, la salud no es un ejercicio de relaciones públicas ni un laboratorio para ensayar liderazgos sin experiencia. Cada médico desvinculado, cada paciente sin medicina y cada niño sin alimento en un hospital público es responsabilidad directa de su administración.

 

Gobernar no es delegar en la ignorancia, sino proteger la vida. Hoy, el Ecuador siente que su gobierno ha decidido mirar hacia Europa mientras el pueblo, aquí mismo, muere de olvido.

viernes, 7 de febrero de 2025

Quito se “deshace”

El 14 de mayo del 2023, el señor Pabel Muñoz, se posesionó oficialmente como Alcalde Metropolitano de Quito manifestando lo siguiente: “es fundamental volver tener un proyecto de ciudad con nuevas centralidades con conexiones rurales y urbanas para fomentar la soberanía alimentaria y  las exportaciones de productos”.  

 En 20 meses de gestión la indolencia y la ineficacia están presentes, la nómina supera los veinte y cinco mil empleados o mejor dicho cuotas políticas que por su desconocimiento administrativo e improvisación no cumplen con su misión.

La Alcaldía y las diez administraciones zonales, por supuesto cuotas políticas, bajo el epígrafe de “presupuestos participativos”,  dolosamente engañan a la ciudadanía en la toma de decisiones, para la distribución equitativa de los recursos económicos que se efectivizan en obras y soluciones para cada uno de los barrios, y, que en la realidad son utopías.

Verbigracia: Secretaría de Seguridad ciudadana y riesgos naturales, que pomposamente lanzara el plan de seguridad y convivencia ciudadana 2023-2027, con cifras descontextualizadas y promesas u objetivos vulnerados que se traducen en más violencia e inseguridad para Quito; la secretaría de inclusión social, cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida e incrementar el bienestar de la población, conjuntamente con el Patronato San José están en la obligación moral de brindar mejor calidad de vida a los habitantes de calle y personas vulnerables que deambulan sin rumbo en la ciudad.

El Distrito Metropolitano de Quito, es un enfermo crónico de cuidados intensivos sin atención de los mandatarios quienes omiten dolosamente sus obligaciones de trabajo honesto a favor de la ciudad.  

El eslogan “Quito Renace”, en 20 meses de gestión, cambio a “Quito se Deshace”.

Carlos Eduardo Bustamante Salvador