jueves, 27 de abril de 2023

“ANIVERSARIO POLICIAL, ACIAGO”

El dos de marzo la Policía Nacional del Ecuador cumple su octogésimo quinto aniversario de profesionalización, cuya misión, visión y objetivos constituyen la seguridad interna de las personas y sus bienes así como el bienestar y convivencia social pacífica.

Lamentablemente la política populista de quienes ocuparon temporalmente la presidencia de la república en estos últimos dieciséis años, contaminó profundamente sus valores, formación y disciplina tanto en las  bases como en los mandos jerárquicos, los cuales con una tolerancia excesiva facilitaron que se arrebate violentamente la representación legal, judicial y extrajudicial, asumiendo la misma el Ministerio de Interior el 17 de enero del 2011. Desinstitucionalización que fuera santificada con la promulgación del Código Orgánico de Entidades de Seguridad Ciudadana y Orden Público (COESCOP) en el Registro Oficial 19 del 21 de junio del 2017.

Una institución con más de un siglo de vida, requiere de manera urgente recuperar su presencia, formación y doctrina, para lo cual deberá reformar y redactar una ley orgánica de personal y disciplina que regule la carrera profesional, la selección, la formación académica de los aspirantes a personal y oficiales fundamentada en derechos humanos, derecho constitucional y leyes de la república, promoviendo en todo momento una conducta intachable individual y colectiva del personal policial en todas las jerarquías, así como fortaleciendo la efectividad institucional. 

Para recuperar los valores institucionales, respeto y dignidad ante la ciudadanía y el país, se requiere reestructurar la institución e investigar a cada uno de los miembros policiales, sancionando con cárcel a quienes estén involucrados en delitos de narcotráfico, lavado de dinero, delitos comunes, violencia intrafamiliar, entre otros y no solamente con la desvinculación. 

El gobierno debe asumir dos compromisos esenciales: el primero, mientras no exista una depuración interna de la policía nacional, no llamar a nuevos aspirantes a las diferentes jerarquías, porque se contaminaran y el cáncer se exaltará; el segundo, reorganizar al Ministerio del Interior, eliminando la burocracia de policías pasivos, así como separando de las instalaciones del Palacio de Carondelet sus oficinas. La independencia de funciones es vital para fortalecer la democracia.

 

Carlos Eduardo Bustamante Salvador

Abogado  Criminalista-Mediador

CARTA AL MINISTRO DE GOBIERNO Y MINISTRO DEL INTERIOR 

 

Quito D.M. a 24 de agosto del 2022

 

Oficio No. 0020-CEBS-2022

 

 

Señor Doctor

Francisco Jiménez Sánchez

MINISTRO DE GOBIERNO

Presente

 

Señor General de Policía (sp)

Patricio Carrillo Rosero

MINISTRO DEL INTERIOR

Presente

 

 

Señor Ministro:

 

En atención a lo dispuesto en el Artículo 66.23 de la Constitución de la República del 2008, en concordancia con el Artículo 32 del Código Orgánico Administrativo, expongo y solicito lo siguiente:

 

EXPOSICION

I

La Policía Nacional del Ecuador a sus setenta y dos años de profesionalización fue gravemente desarticulada por el gobierno de Rafael Correa Delgado al firmar conjuntamente con el señor Alfredo Vera Arrata, el 17 de enero del 2011, el Decreto Ejecutivo No. 632,  retirando ipso facto la personería jurídica, autonomía administrativa y financiera de la Institución policial, es decir su representación legal, judicial y extrajudicial, que la asume el Ministerio del Interior al amparo del Estatuto Orgánico Organizacional por Procesos. Colocando a la institución policial al frente de una serie de demandas de orden judicial y constitucional por parte de los servidores policiales que han visto conculcados sus derechos de estabilidad laboral.

 

La Policía Nacional, a lo largo de la historia republicana del Ecuador ha sido manejada por los gobiernos de turno alterando su estructura orgánica y funcional. En el año 1998 se publica en el Registro Oficial 368 del 24 de julio la Ley Orgánica de la Policía Nacional número 109; y, en el Registro Oficial 187 del 10 de mayo de 1999, se publica el Decreto Ejecutivo 845 que contiene el Reglamento General de la Ley Orgánica de la Policía Nacional, que define su misión que es garantizar el orden interno y la seguridad individual y social;  organización y funciones de la Institución, calificándola como profesional y técnica, que depende el Ministerio de Gobierno y que posee personería jurídica, autonomía administrativa y financiera y se encuentra organizada jerárquicamente.

 

De esta forma, con partida de nacimiento legal, la Policía Nacional está en la capacidad de dictar y sancionar sus reglamentos internos, elaborar y ejecutar sus planes de fortalecimiento, sus sistemas operacionales, dependencias y oficinas, es decir, realizará todas las gestiones administrativas tendientes a su desarrollo y modernidad. Mientras que actualmente sin partida de nacimiento es una institución ilegítima que la doctrina califica como frutos de la desviación del poder.

 

Resulta interesante ver cómo en el sistema normativo administrativo convergen sobre un mismo objeto normas de distinto valor normativo. Cabe señalar que en otros ámbitos del ordenamiento también se produce esta convergencia, pero no con tanta frecuencia e intensidad como ocurre en el ámbito jurídico-administrativo.

 

Con este razonamiento sobre la jerarquía del ordenamiento jurídico-administrativo se entendería que una es la norma jurídica legal y otra es la norma jurídico- administrativa que, como queda demostrado, nunca puede estar por sobre la Ley.

 

Centrando el análisis en el tema, el orden jerárquico normativo de la institución Policial sería el siguiente: Constitución, Ley, reglamento, acuerdos ministeriales resoluciones y directivas.

 

Ocurre que con la vigencia del Decreto Ejecutivo 632 de enero del 2011 se rompió ese orden jerárquico, cuando esta norma jurídica de carácter administrativo que se encuentra en los niveles más bajos, conforme a la pirámide de Kelsen, irrumpió en el ordenamiento jurídico de la institución policial alteró la Ley Orgánica y de Personal de la Policía Nacional, generando una serie de efectos jurídicos que la institución encargada de la seguridad pública se ve en la obligación de enfrentar y dar solución, puesto que gran parte de estos efectos jurídicos tienen que ver con ingentes indemnizaciones producto de esta errónea introducción de normas al ordenamiento jurídico de la Policía Nacional.

 

Evidenciándose así una inobservancia absoluta de los artículos 424 y 425 de la Constitución, que trata de la jerarquía normativa en la legislación ecuatoriana.

 

II

La Dirección de Asuntos Internos de la Policía Nacional tiene como misión: “dirigir y controlar el proceso administrativo para la sustanciación de las presuntas faltas graves y muy graves en las que hayan incurrido servidores/as policiales en servicio activo, con jurisdicción y competencia a nivel nacional”. Sin embargo lo manifestado no se cumple en su totalidad, existen servidores policiales en diferentes grados jerárquicos que afrontan procesos judiciales en la justicia común, muchos de los cuales llevan largo tiempo tratándose judicialmente, dejando en la indefensión completa a la persona afectada; me refiero, a miembros policiales que han solicitado préstamos a cooperativas, firman letras de cambio con civiles, suscriben acuerdos entre privados y no cumplen con los acuerdos o con las obligaciones contraídas.

 

Lamentablemente  la ausencia de firmeza y disciplina en la Institución Policial ha permitido que muchos de sus integrantes en diferentes grados jerárquicos consten como morosos en procesos judiciales del Sistema Administrativo Judicial Ecuatoriano –SATJE-. (Adjunto uno de los muchos casos)

 

El Código Orgánico de las Entidades de Seguridad Ciudadana y Orden Público, COESCOP, tiene como objetivo regular la organización, funcionamiento institucional, regímenes de carrera profesional y administrativa disciplinaria del personal de las entidades de seguridad ciudadana y orden público.

La aplicación de las sanciones disciplinarias reguladas por el COESCOP, tiene como fin generar medidas preventivas y correctivas que permitan desarrollar la carrera profesional en igualdad de oportunidades y la sanción de las faltas administrativas disciplinarias deben cumplir con los principios mínimos de imparcialidad, verdad procesal, probidad, seguridad jurídica, buena fe y lealtad procesal, asegurando en todo momento el debido proceso.


Lamentablemente la realidad procesal administrativa disciplinaria redactada en el Título III del COESCOP, atenta gravemente los derechos humanos de cada uno de los servidores policiales y su procedimiento, esto es la competencia para sancionar las faltas leves, graves y muy graves que posee Asuntos Internos de la Policía Nacional para sustanciar e investigar la infracción, es inconstitucional, porque la jerarquía esta sobre el derecho y la razón y quien funge de sustanciador en los sumarios administrativos actúa de forma arbitraria, violenta y con un desconocimiento craso de los principios de litigación y de las normas básicas del derecho.


En el proceso del sumario administrativo está presente el Inspector de la Policía Nacional o su Delegado, que no tienen ningún papel activo, que llega sin previamente revisar el proceso de investigación, las pruebas de cargo y descargo aportadas.

 

III

El sistema educativo de la Policía Nacional como está actualmente requiere de una reingeniería y optimización tanto en su doctrina como en su claustro de docentes, los  que no responden y garantizan el desarrollo holístico de los educandos, principios indispensables en el ejercicio de los derechos y obligaciones que garantizan policías altamente profesionales, formados en democracia, derechos humanos, investigación, prevención, seguridad y servicio a la ciudadanía.

 

La imagen de la Policía está directamente relacionada con el desempeño, lo cual se asocia indiscutiblemente con la formación académica  y desempeño operativo del servidor policial, por lo tanto es el nivel académico el principal elemento que debe ser mejorado y optimizado.

 

Se ha manifestado que el gobierno del Presidente Lasso entregara a la ciudadanía treinta mil servidores policiales que vendrían a fortalecer la seguridad ciudadana y que se los formará en un periodo corto en la modalidad mixta: presencial y virtual.

 

Bajo ningún punto de vista debe existir discriminación, me refiero a la formación del personal de Directivos, Oficiales, se los hace en cuatro años; mientras tanto, a los técnico operativos, policías, se los formará en menos de un años. Surge la pregunta ¿Se asegura que se entregará al país miembros policiales altamente profesionales y académicamente formados?.  Si económicamente existe una diferencia muy notable entre oficiales y personal, creando miseria, pauperismo y corrupción, intelectualmente el estado y la institución policial está en la obligación moral, ética y su deber ser es entregar a la ciudadanía policías altamente eficientes y preparados intelectualmente.

 

SOLICITUD

I

 

Señor Ministro del Interior como miembro de la Policía Nacional en servicio pasivo, demando reformar el Decreto Ejecutivo 381, de fecha 30 de marzo del 2022, suscrito por el señor Guillermo Lasso Mendoza, Presidente Constitucional del Ecuador, especialmente en su artículo 3, literal “f”, reintegrando la representación legal, judicial, extrajudicial, esto es la personería jurídica y autonomía administrativa y financiera a la Policía Nacional, que desde el año 2011 no lo han efectuado ninguno de los Comandantes Generales que han pasado ocupando este puesto.

 

II

Se redacte un Reglamento Disciplinario acorde a la época y de larga duración, que sancione a los servidores policiales que se encuentran en el SATJE de la Función Judicial con procesos de carácter económico en su contra, por cuanto el COESCOP no cumple con las expectativas de la ciudadanía que califica a la Policía como corrupta.

 

III

Se revise y actualicen las directivas de formación de los policías en las diferentes Escuelas de la Institución, así como se nombre docentes civiles que orienten y capaciten en destrezas y experticia, con casuística real y procedimental policial; porque la metodología que está siendo utilizada por los docentes policiales en servicio pasivo no se articula a los requerimientos que cada asignatura del eje investigativo lo exige, así como también la experiencia profesional en territorio y capacitaciones de los docentes carecen en conocimientos pedagógicos y educativos y no aportan para el efectivo y proactivo desarrollo de los aspirantes a policías en las aulas que tributen a un proceso formativo de calidad, graduando y entregando a la sociedad policías en las diferentes jerarquías deficientes, sin conocimiento, inoperantes.

 

IV

Se realice urgente una reingeniería de la Institución Policial, reestructurando los servicios policiales que fueron creados por capricho de ciertos directivos y que en la actualidad no cuentan con personal ni asignación de recursos económicos, así mismo permitir que una entidad totalmente diferente sin conexión con la policía investigue de uno en uno a todos en los diferentes grados, activos y pasivos, con la participación de la contraloría y rentas internas a fin de determinar con exactitud de dónde provienen o provinieron los recursos económicos, propiedades y depósitos en el país o en el exterior.

 

V

Otro punto importantísimo es la remuneración mensual que reciben los miembros policiales en servicio activo y pasivo, que desde hace doce años no han sido revisados, como tampoco se han incrementado, provocando una diferencia abismal entre los directivos y los técnico operativos que son quienes realmente enfrentan la problemática social. La inequidad tiene que ser corregida tanto en salarios como en la entrega de uniformes y elementos disuasivos, de esta forma el policía no será presa de la corrupción.

Ecuador, país de personas dignas, trabajadoras, honorables, no merece estar señalado como corrupto, donde la inseguridad y el narcotráfico hacen de las suyas en todo momento y a todo tipo de persona. Las autoridades que se han elegido por el voto popular y quienes ocupan cargos altos en la dirección gubernamental, tiene la obligación moral, ética y el deber ser, de corregir de manera urgente, ya que se entiende que no tienen ningún compromiso y no han sido nombrados a dedo. 

 

La institucionalización de la Policía Nacional, el Consejo de la Judicatura, la Corte Nacional de Justicia, la Fiscalía, entre otras de un país en descalabro, permitirá recuperar la seguridad jurídica, ciudadana y confianza en quienes tienen a su cargo la protección del derecho y garantías ciudadanas, caso contrario el Ecuador desaparecerá, por la incompetencia e indolencia.

 

 Con sentimientos de la más distinguida consideración y estima, del señor Ministro.

 

 Atentamente,

 Abg. Carlos Eduardo Bustamante Salvador [1]                                    

CNJ-FAP-17-2013-353 / CAP 13931   



[1] Abogado de la República en libre ejercicio profesional, ex Docente de las Escuelas Policiales en Derecho Constitucional, Penal, Criminalística e Inspección Ocular, Profesor fundador del Centro Regional de Capacitación antidrogas y de Inspección Ocular Técnica.

sábado, 21 de mayo de 2022

ESTADO FALLIDO

 AL CUMPLIR UN AÑO DE GOBIERNO DE GUILLERMO LASSO MENDOZA


Han transcurrido 365 días de la asunción al poder del señor Guillermo Lasso Mendoza como Presidente Constitucional de la República del Ecuador, el mismo que llega al poder luego de diez años de intento, con conocimiento de la problemática nacional en temas como económico, seguridad, salud, educación, seguridad social, vivienda, rehabilitación social, entre otros.

Etimológicamente el Estado es una comunidad social con una organización política, territorio y órganos de gobierno soberanos e independientes. En tanto, que se denomina Estado fallido a aquel que no puede garantizar su propio funcionamiento o los servicios básicos fundamentales a la población, es decir, sufre un vacío de poder con una  institucionalidad frágil e inseguridad jurídica, disputando su legitimidad.  

Las características esenciales de un Estado fallido, entre otras más, son: a) Incapacidad para atender a la población y personas privadas de la libertad en seguridad integral, así como atender a la población que se encuentra en condiciones graves de pobreza; b) Ausencia de institucionalidad en la solución de las controversias con las otras funciones del Estado y fortalecimiento jurídico que garantice la seguridad jurídica con estricta sujeción al Estado de Derecho; c) Deficiente control de mafias, grupos organizados que operan en contubernio con ciertos poderes del Estado en actividades ilícitas fortaleciendo la corrupción; d) Falta de atención y provisión de insumos médicos y medicación a la seguridad social y hospitales públicos; e) Manejo desastroso de los mal denominados centros de rehabilitación social, denotando que los servicios de inteligencia y de atención a los privados de libertad son deficientes.

Las atribuciones y deberes del Presidente están determinadas en el artículo 147 de la Constitución de la República del 2008, especialmente en los temas de mantenimiento del orden interno, seguridad pública, definición de políticas públicas que permitan erradicar la pobreza, garantizando salud, educación y sobre todo una cultura de paz y seguridad.

 

QUITO DIGNO "DE LASTIMA"

 PERIODO DEL ALCALDE SANTIAGO GUARDERAS

El 30 de septiembre del 2021, asume la Alcaldía el Concejal Santiago Guarderas Izquierdo, han transcurrido siete meses de gestión. 

Como es costumbre de los políticos, estos ingresan con promesas de cambio radical que beneficiara a la Capital del Ecuador y a sus ciudadanos ofreciendo trabajo diario y obras. 

Lamentablemente la publicidad es lo que más les interesa creando fórmulas publicitarias como la siguiente: “Quito Digno” . 

La ineptitud, inoperancia e indiferencia con su accionar, a la fórmula publicitaria de "Quito Digno" habrá que añadir “lástima”, porque la ciudad metropolitana ha sido olvidada, dando lástima su vialidad, contaminación, recolección de desechos, ornato, seguridad, entre otros.

La realidad de la ciudad es de tristeza, dolor, el desorden, confusión y  anarquía, las vías principales y secundarias de la ciudad presentan baches de todo tamaño; la congestión vehicular es generalizada a toda hora; la pésima gestión de recolección y manejo de residuos contamina el ambiente provocando patologías de diferente causa en los ciudadanos, entre otras causas. La inoperancia y el desgobierno es la tónica de la Alcaldía, que pretende poner en marcha el metro arriesgando indolentemente la vida de los usuarios por la satisfacción de su ego.